Una mujer mar sabe de su fuerza y su debilidad, de su coraje y su miedo, de su hondura y su inocencia. Una mujer mar se deja llevar y se repliega, se acerca y se aleja, se pierde y se encuentra. Una mujer mar anhela la playa, pero también retirarse. Su fuerza la empuja, la lleva y la trae, revuelta, potente, serena, viva.